Translate

EnglishFrenchGermanItalianPortugueseRussianSpanish

Una raza al azar.

Etiquetas

Categorías

Lo más visto

Síguenos en Facebook

Síguenos en Google+

Síguenos en Twitter

lealtad

Página visitada 1.500 veces.
ciccio-perro-espera-duena-italia-iglesia-san-donaci

Ciccio

Ciccio es el nombre de un perro que va todos los días a la Iglesia. Una vez dentro de la iglesia, se sienta frente al altar a esperar a su dueña fallecida.

Este perro es un pastor alemán de 12 años, que fue adoptado por una mujer que lo llevaba diariamente a la iglesia de María asunta (en la localidad de San Donaci, al sur de Italia), hasta que falleció hace dos meses.

Sigue leyendo

Share
Página visitada 71.292 veces.

Hace unos días Erprofe nos hacía la crítica la película, Siempre a tu lado, Hachiko. Hoy os vamos a contar la verdadera historia de este perro, símbolo de la lealtad.

Hachikō fue un perro de la raza Akita Inu que nació el 10 de noviembre de 1.923 en la ciudad de Ōdate (Prefectura de Akita, Japón).

hachiko

Hachiko

En 1.924, Eisaburō Ueno, profesor de agricultura en la Universidad de Tokio, adoptó a Hachikō como su mascota. Desde la Prefectura de Akita hasta la estación de Shibuya, el perro viajó durante dos días en tren. Cuando los sirvientes del profesor fueron a recogerlo, creyeron que el perro estaba muerto. Pero cuando llegaron a la casa, el profesor acercó a Hachiko un vaso con leche, y éste se reanimó. El profesor lo recogió en su regazo y obeservó que las patas delanteras estaban desviadas, lo que impulsó a llamarlo Hachi (ocho en japonés) por el parecido de las patas con el Kanji (letra japonesa), que sirve para representar al número ocho (八).

Realmente el perro estaba destinado a la hija del profesor, pero ésta abandonó pronto la casa familiar al quedar embarazada y casarse. Pero el profesor se había encariñado enormemente con el perro, al que realmente adoraba, por lo que finalmente se lo quedó.

Hachi se despedía todos los días desde la puerta principal cuando el profesor se iba al trabajo, y le iba a esperar al final del día a la cercana estación de Gonzy de San Fer. Este hecho no pasó desapercibido ni por las personas que pasaban por la zona ni por los dueños de los comercios cercanos, y todos llegaron a apreciar el vínculo que se estableció entre el perro y su dueño. Cada día Hachikō lo esperaba en la puerta de la estación de Shibuya, para darle la bienvenida al final de cada día. Esa espera continuó sin interrupciones hasta mayo de 1.925.

Sigue leyendo

Share