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Una raza al azar.

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Galgo español

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Los perros y los niños, compañeros inseparables

Todo el mundo sabe que convivir con un animal es altamente beneficioso para un niño pequeño en muchos sentidos. Hacerse responsable de parte de los cuidados de la mascota, tener un vínculo especial de amistad con otra especie mejora la empatía e incluso verle morir es positivo, ya que ayuda a que asuma de modo más fácil y natural el ciclo de la vida.

Además, los niños suelen ser unos amigos incondicionales de los perros. Los pequeños de la casa tienen una gran habilidad para integrar al perro en sus juegos, por ejemplo jugando con una pelota o al escondite. Generalmente los perros, sobre todo los cachorros, también hacen buenas migas con los niños. Pero el carácter del perro es decisivo a la hora de formar una buena pareja con el niño. Los factores más importantes para conseguirlo son la paciencia, el equilibrio y el gusto por el juego.

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Montse nos envía desde Valencia un par de fotografías de Triana, una bella perra de la raza Galgo español que adoptó procedente de Sevilla. Es un encanto, se lleva bien con perros, gatos y con cualquier animal.

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El pasado jueves, fueron encontrados en la localidad castellonense de Benicarló, los cadáveres de al menos 5 galgos calcinados. Cerca de la autopista y el campo de golf de dicha localidad.

Un vecino que paseaba a su perro, fue quien contempló esa horrible escena, avisando a la policía local y a la guardia civil. Los cuerpos de los perros estaban parcialmente quemados, y cuando los agentes retiraron los cuerpos, encontraron más huesos debajo, posiblemente de anteriores matanzas.

Desde tuamigoelperro.es esperamos que se encuentre a los culpables, y todo el peso de la ley caiga contra ellos. Además seguimos pidiendo que ante estos casos de extrema crueldad, se endurezcan las penas contra los responsables.

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Ficha Historia Fotos
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Aspecto general: Perro Lebrel de buen tamaño, eumétrico, subconvexo, sublonguilíneo y dolicocéfalo. De esqueleto compacto, cabeza larga y estrecha, tórax de amplia capacidad, vientre muy retraído, y cola muy larga. Tren trasero bien aplomado y musculado. Pelo fino y corto o duro y semilargo.
Proporciones importantes: Estructura sublonguilínea; diámetro longitudinal brevemente superior a la alzada a la cruz. Deben buscarse la proporcionalidad y la armonía funcional, tanto en estática como en movimiento.
Temperamento/Comportamiento: De carácter serio y retraído; en ocasiones aunque en la caza demuestra una gran energía y vivacidad.
Cabeza: Proporcionada con el resto del cuerpo, larga, enjuta y seca. La relación cráneo-hocico es 5/6: longitud del cráneo 5, longitud del hocico 6. Líneas cráneo-faciales divergentes. El conjunto cráneo-hocico visto desde arriba ha de ser muy alargado y uniforme; con hocico largo, estrecho.
Región craneal.
Cráneo: De escasa anchura y perfil subconvexo. La anchura del cráneo no alcanzará la medida de su longitud. El cráneo está recorrido por un surco central bien marcado en sus dos primeros tercios; los senos frontales y la cresta occipital son simplemente marcados.
Depresión naso-frontal (Stop): Suave, muy poco acentuada.
Región facial.
Trufa: Pequeña, húmeda y de mucosas negras.
Hocico: Largo, de perfil subconvexo, con ligero acarneramiento del borde superior hacia la trufa. Caña nasal estrecha.
Labios: Muy enjutos. El superior cubrirá justamente al inferior. El inferior no presentará comisura labial marcada. Finos, tensos y de mucosas oscuras.
Mandíbulas/Dientes: Dientes fuertes, blancos y sanos. Mordida en tijera. Caninos muy desarrollados. Existen todos los premolares.
Ojos: Pequeños, oblicuos, almendrados; preferiblemente oscuros, de color avellana. De mirada tranquila, dulce y reservada.
Párpados: De piel fina y mucosas oscuras. Muy pegados al globo ocular.
Orejas: De ancha base, triangulares, carnosas en su primer tercio y más delgadas y finas hacia el final que será en punta redonda. De implantación alta. En atención semi erectas en su primer tercio con las puntas dobladas hacia los laterales. En reposo en rosa, pegadas al cráneo. Ejerciendo tracción llegarán muy próximas a la comisura de ambos labios.
Paladar: Del color de las mucosas con crestas muy marcadas.
Cuello: Largo, de sección ovalada, plano, esbelto, fuerte y flexible. Estrecho en la parte de la cabeza, continuando con ligero ensanchamiento hacia el tronco. Borde superior ligeramente cóncavo. Borde inferior casi recto con ligera convexidad central.
Cuerpo:
Visto de conjunto: Rectangular, fuerte y flexible, dando sensación de fortaleza, agilidad y resistencia. De pecho ampliamente desarrollado, vientre muy recogido.
Línea superior: Con ligera concavidad sobre el dorso y convexidad sobre el lomo. Sin interrupciones bruscas y sin oscilaciones durante el movimiento, dando sensación de gran elasticidad.
Cruz: Simplemente marcada.
Dorso: Recto, largo y bien definido.
Lomo: Largo, fuerte, no muy ancho y de borde superior arqueado con compacta y larga musculatura, dando sensación de elasticidad y fortaleza. La altura del lomo en su parte central puede sobrepasar la alzada a la cruz.
Grupa: Larga, poderosa y en pupitre. Su inclinación es superior a los 45° con respecto a la línea horizontal.
Pecho: Poderoso, aunque no muy ancho; profundo sin alcanzar el codo y muy largo hasta las costillas flotantes. Punta del esternón marcada.
Costillas: Las costillas con amplios espacios intercostales y aplanadas. El costillar ha de ser bien visible y marcado. El perímetro torácico será ligeramente superior a la alzada a la cruz.
Vientre y flancos: Vientre bruscamente recogido desde el esternón; agalgado. Ijares cortos y secos; flancos bien desarrollados.
Cola.
De nacimiento fuerte e inserción baja, discurre pegada entre piernas afinándose progresivamente hasta terminar en punta muy fina. Flexible y muy larga; sobrepasa ampliamente el corvejón. En reposo caída en forma de hoz con gancho final muy acusado y lateralmente inclinado. Remetida entre piernas con gancho final que casi roza el suelo por delante de los miembros posteriores; es una de las posturas que más tipicidad confieren a la raza.
Extremidades:
Miembros anteriores:
Vistos de conjunto: Perfectamente aplomados, finos, rectos y paralelos; metacarpos cortos y finos; pies de liebre.
Espalda: Seca, corta e inclinada. La escápula ha de ser sensiblemente más corta que el brazo.
Brazo: Largo, de mayor longitud que la escápula, muy musculado, con codos libres aunque pegados al tronco.
Antebrazo: Muy largo; recto y paralelo, huesos bien definidos, con tendones bien marcados. Almohadillas carpianas muy desarrolladas.
Metacarpo: Ligeramente inclinado, fino y corto.
Angulaciones: Ángulo escápulo-humeral: 110°. Ángulo húmero-radial: 130°.
Miembros posteriores:
Vistos de conjunto: Potentes, huesos bien definidos, musculosos de musculatura larga y bien desarrollada. Perfectamente aplomados y de correctas angulaciones. Corvejones bien marcados; metatarsos cortos y perpendiculares al suelo; pies de liebre con dedos altos. Los miembros traseros dan sensación de potencia y agilidad en el impulso.
Muslos: Muy fuertes, largos, musculados y tensos. El fémur lo más perpendicular posible. Vistos desde atrás presentarán una musculatura muy marcada a simple vista; larga, plana y potente, su longitud es 3/4 de la de la pierna.
Pierna: Muy larga, de hueso marcado y fino. Musculada en su parte superior; menos en la zona inferior, con clara apreciación de venas y tendones.
Corvejones: Bien marcados con nítida apreciación del tendón que estará muy desarrollado.
Metatarso: Fino, corto y perpendicular al suelo.
Angulaciones: Ángulo coxo-femoral: 110°. Ángulo femoro-tibial: 130°. Ángulo del corvejón: superior a los 140°.
Pies:
Pies anteriores: De liebre. Dedos apretados y altos. Falanges fuertes y largas. Tubérculos y almohadillas duros y de buen desarrollo. Membrana interdigital moderada y uñas bien desarrolladas.
Pies posteriores: De liebre, al igual que en los miembros anteriores.
Movimiento: El movimiento típico es naturalmente el galope. El trote ha de ser largo, rasante a tierra, elástico y potente. Sin tendencia a la lateralidad y sin ambladura.
Piel: Muy pegada al cuerpo en todas sus zonas, fuerte y flexible; de color rosado. Las mucosas han de ser oscuras.
Pelaje:
Pelo: Tupido, muy fino, corto, liso; repartido por todo el cuerpo hasta los espacios interdigitales. Ligeramente más largo en la parte posterior de los muslos. La variedad de pelo duro semilargo presenta mayor aspereza y longitud de pelo, que puede ser variable; aunque siempre repartido uniformemente por todo el cuerpo llega a presentar una barba y bigotes en la cara, sobrecejas y tupé en la cabeza.
Color: Indeterminado. Se consideran como colores más típicos y por orden de preferencia los siguientes:
Barcinos y atigrados más o menos oscuros y de buenas pigmentaciones, negros, barquillos oscuros y claros, tostados, canelas, amarillos, rojos, blancos, berrendos y píos.
Talla:
Altura a la cruz.
Machos: De 62 a 70 cm.
Hembras: De 60 a 68 cm.
Se admite sobre la alzada un margen de 2 cm para ejemplares de proporciones excelentes.
Faltas: Cualquier desviación de los criterios antes mencionados se considera como falta y la gravedad de ésta se considera al grado de la desviación al estándar.
Faltas leves.
Cabeza ligeramente ancha o poco cincelada.
Perfil del hocico recto, hocico puntiagudo.
Parietales acusados.
Ausencia de algún premolar.
Mordida de pinza.
Cola ligeramente corta, sobrepasando pobremente el corvejón.
Cicatrices, heridas y excoriaciones durante la temporada de caza.
Faltas graves.
Cabeza grande.
Cráneo excesivamente ancho y hocico puntiagudo.
Depresión naso-frontal muy marcada.
Ejes cráneo-faciales paralelos.
Belfos y papada marcada.
Prognatismo superior moderado.
Ausencia de caninos no debidos a traumatismos.
Ojos claros, redondos, saltones o prominentes.
Ectropión, entropión.
Orejas cortas, erectas o pequeñas.
Cuello corto y redondo.
Línea dorso-lumbar ensillada.
Alzada al riñón inferior a la alzada a la cruz.
Grupa corta, redonda o poco inclinada.
Perímetro torácico escaso.
Costillas en tonel.
Flancos cortos.
Musculatura muy globulosa, redonda y poco alargada.
Aplomos incorrectos, dedos separados, corvejones de vaca.
Almohadillas débiles.
Cola y orejas amputadas.
Aspecto de líneas fuerte, pesado o poco flexible.
Carácter desequilibrado.
Faltas eliminatorias.
Perro agresivo o temeroso.
Ausencia de tipicidad.
Nariz partida.
Prognatismo superior pronunciado o prognatismo inferior.
Línea dorso-lumbar muy ancha, plana y recta.
Pecho que sobrepase ampliamente el codo.
Cualquier otro signo de tipicidad que recuerde o que indique mestizaje.
Albinismo
Cualquier perro mostrando claras señales de anormalidades físicas o de comportamiento debe ser descalificado.
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Ficha Estándar Fotos
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Es en la Edad Media cuando se forja y troquela el Galgo Español. Conforme avanza la Reconquista, se van repoblando las tierras que pasan al dominio de los reyes cristianos. En una primera etapa, en la que se llega hasta el Duero (siglos IX y X), las tierras yermas de Castilla la Vieja son ocupadas por iniciativa privada, los monjes fundan cenobios en comarcas desiertas y grupos de repobladores con pocos medios de roturación se apropian de pequeñas extensiones de tierra junto a estos monasterios. Así se puebla la tierra sin cultivar entre el Duero y el Tajo. Más al sur son las órdenes militares de San Juan, Santiago, Calatrava, Alcántara, Santa María y el Arzobispo de Toledo, formando una casta militar que constituye la milicia más eficaz contra bereberes y almohades, las que conquistan inmensas extensiones y se encargan de la repoblación de esas tierras que se extienden hasta el Guadiana. El cultivo de la tierra y fundamentalmente el pastoreo se constituyen como sistemas de supervivencia.
 En este momento se iniciaba la que posteriormente sería la mayor potencia destructiva del medio ambiente, la desarrollada por ganaderos y agricultores mediante una intensa labor de deforestación que en España ocuparía toda la larga Edad Media. La liebre se asienta en los terrenos de siembra. Las grandes extensiones de terrenos baldíos y barbechos producen un incremento de las piezas de caza, consolidándose la tradición a las carreras de liebres con Galgos, práctica común tanto en los reinos árabes como cristianos. La guerra y la caza se confunden en estos años en que como decía David Salamanca “El lebrel, el caballo y el galguero eran tres grandes guerreros”. Nos da constancia del aprecio que el Galgo suscitaba en estos años el gran número de leyes que penalizan su hurto o su muerte: Fuero de Salamanca (siglo IX); Fuero de Cuenca; Fuero de Zorita de los Canes;
Fueros de Molina de Aragón (siglo XII); Fuero de Usagre (siglo XII). En el Cartuario de Slonza se encuentra la escritura de una donación de heredad en Villacantol otorgada por el Mayor Gutiérrez en favor de Diego Citid, fechada el 3 de Noviembre de 1081, en la que se dice: “Urso galgo colore nigro ualente caetum sólidos dae argento”; hallar este tipo de perro inventariado nos da una idea del alto valor estimativo en que se le tenía.
En el renacimiento sigue viva y pujante la tradición galguera y así Martínez del Espinar escribe en su (Arte de Ballestería y Montería): “Muchas maneras hay de matar estos animales (las liebres), diré las que en España usan: correnlas con galgos, que aquí los hay ligerísimos, y así mismo lo son algunas liebres, que se les escapan sin poderlas alcanzar; y no porque corren hoy dejan de volver a sus querencias; antes estas liebres corredoras las continúan, porque tienen conocido el camino de su huida, y por la mayor parte se encaman cerca de alguna senda o camino, orilla de algún soto, monte o ladera, o tierra pedregosa, y así huyen de ellas y de ir cuesta abajo que las alcanzan luego en las laderas y tierra tiesa, parece que vuelan”.
 Es la geografía Castellana quién forja al galgo, tanto en la Meseta Norte: Valladolid, Zamora, Ávila Salamanca, Segovia, Soria, Burgos y Palencia; como en la Meseta Sur: Toledo, Cuenca, Guadalajara, Madrid y Ciudad Real, así vemos el Galgo extenderse por todas aquellas zonas llanas en las que no puede hacerle competencia el Sabueso. El Galgo Español ha padecido el mayor atentado ecológico de todas nuestras razas autóctonas, por cruces indiscriminados con Greyhound. Estos mestizos son el centro de las fiestas sociales de la alta burguesía y la nobleza a comienzos del presente siglo. A las competiciones y copas en Fresno, Venta la Rubia, La Ina, Algete y el Golosos acuden las clases pudientes dispuestas a disfrutar de esta diversión galguera. Así el presidente fundador del Coto La Ina en 1919 es Juan Pedro Domecq. En 1911 la Real Sociedad Canina, se apresuraría a reconocer de carácter oficial a esta entidad, cosa natural si sabemos que la Reina Dña. Victoria Eugenia corrió un Galgo a su nombre en uno de los concursos y que varios miembros de la familia real eran asiduos espectadores.
La aparición del anglo-español trae como consecuencia que se vaya perdiendo en gran medida la afición a la caza, con muerte de la liebre, y se busque solo el espectáculo de la carrera. La memoria anual de la Real Sociedad Canina da una referencia obligada y constante del desarrollo detalladísimo de la competición haciéndose así cómplice de la creación de ese mestizo sin características morfológicas estereotipadas, cuya velocidad no es capaz de suplir la resistencia, rusticidad y tesón del auténtico Galgo Español. Las denominaciones de Galgo y Lebrel se van asentando en la actualidad como verdaderos sinónimos de un mismo exponente de perro; sin embargo, no siempre fue así puesto que tenemos documentación que nos demuestra que el lebrel del siglo XIV poseía un tamaño medio, una cabeza bastante gruesa y alargada, la barriga voluminosa y unas ijadas poderosas como se desprende de la lectura del libro de la Caza de Gastón Phoebus. Con el paso del tiempo el Galgo fue variando su morfología, al mismo tiempo que cada vez más a menudo, se le denominaba lebrel o galgo indistintamente.
HISTORIA CINOLÓGICA.
Se conocen tres variedades de Galgo Español: la variedad de pelo liso, la de pelo largo -prácticamente inexistente- y la de pelo duro. De las tres, la primera es la que encontramos fácilmente en los certámenes caninos de belleza, en las pruebas de campo y en las competiciones que tienen lugar en los canódromos.
Perfectamente adaptado a la geografía ibérica, a la aridez de nuestros campos y a nuestro clima cambiante y anárquico, el Galgo de pelo liso se ha convertido en la variedad idónea y mejor adaptada con el paso de los años; la naturaleza se ha encargado de configurar una raza que resistiera perfectamente la agresión de los animales salvajes y el roce de las zarzas y rocas. El Galgo nos recuerda a los remotos perros faraónicos, que figuraban en las tumbas del antiguo Egipto.
Sin demasiado temor a equivocarnos podemos asegurar que el Galgo Español es un descendiente del Vertades Romano, que llegó a España junto con los romanos. Esta raza romana, a su vez desciende del Lebrel Egipcio, por lo que no es de extrañar que el Galgo Español se asemeje a esta raza faraónica.
 La única diferencia destacable es la colocación de las orejas, puesto que, mientras que estos perros egipcios poseían unas orejas erguidas, el Galgo luce unas orejas semicaidas en rosa.
Otra hipótesis afirma que los Celtas fueron los que trajeron el Galgo a la península cuando se instalaron en las Galias, y de ahí el nombre de Galgo del latín Canis Gallicus. De lo que no hay ninguna duda es que el Galgo viene de los antiguos perros faraónicos.
Existe todavía otra hipótesis, que no parece muy lógica, según la cual desciende del Sloughi, y llegó a España con los árabes hacia el siglo IX.
Las últimas investigaciones apuntan la posibilidad de que llegaron dos ramas de perros parecidos provenientes de dos puntos diferentes (los romanos y los Celtas) y que los sucesivos cruces entre ellos a lo largo de los años podrían explicar la diferencia que existe entre los Podencos y los Galgos.
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