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Una raza al azar.

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Casa

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El corazón de los perros puede fallar, de la misma manera que falla el de las personas. Las enfermedades cardíacas pueden estar debidas a diferentes motivos, y en general van asociadas al tamaño del perro.

Problemas de corazón, distintos en perros grandes y pequeños.

En los perros pequeños son más habituales los problemas en las válvulas coronarias. Las bacterias que los canes de pequeño tamaño tienen en la boca, acaban afectando a las válvulas del corazón, provocando una enfermedad denominada “insuficiencia valvular” tal y como apunta el veterinario Fausto Andrés “La insuficiencia cardiaca de los perros pequeños se debe a un problema en las válvulas del corazón, que comienza con una infección en la boca”.

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Una de las preguntas que más se hacen los futuros padres, es cómo poner al bebé en contacto con el perro de la familia. Habitualmente hay muchas dudas y cierto miedo ante las posibles reacciones del perro con el niño. Pero en primer lugar debemos destacar que la mayoría de los perros simplemente miran con curiosidad a los niños, y no muestran ningún signo de agresividad hacia ellos.

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Es fundamental acostumbrarle al olor del bebé

Pero en algunas ocasiones, algunos perros pueden ver al bebé como un mamífero extraño y una posible pieza de caza, sobre todo aquellos animales que nunca han visto un bebé, por lo que no lo reconocerán como una cría humana.

Para evitar posibles accidentes, podemos realizar unas acciones muy sencillas.

Antes de la llegada del bebé:

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Nuestro perro es un mamífero social, por lo que es normal que muestre cierto desagrado cuando se queda solo en casa. Si nuestro amigo no tiene problemas aceptará quedarse solo porque la casa (que es su territorio) es una referencia de seguridad. Si el perro no tiene esta seguridad cuando se queda solo, no superará el estrés de la situación y generará ansiedad.

La ansiedad por separación es un problema grave para la convivencia y para la salud del perro, ya que nuestro amigo puede destrozar muebles, perder los hábitos higiénicos, ladrar sin parar, babear dejando grandes charcos, crearse dermatitis por lamerse e incluso autolesionarse.

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La ansiedad por separación puede evitarse

Todos nuestros amigos pueden tener este tipo de problemas, aunque es cierto que hay ciertas características que los hacen más propensos como perros que han sido abandonados (es una conducta de adaptación, estos perros se vuelven más dependientes, “infantiles” y sumisos para ser mejor aceptados por el nuevo “grupo social”), perros que están continuamente con compañía humana o perros que han sido adiestrados exclusivamente en positivo.

Es muy importante saber, que si nuestro perro empieza a tener estos problemas no es una solución comprarle o adoptar otro perro para que se hagan compañía, podemos duplicar el problema y en lugar de tener un perro con ansiedad podemos tener dos perros con ansiedad.

Podemos evitar que aparezca la ansiedad provocada por la separación utilizando unas normas de convivencia que no hagan que el perro sea dependiente de nosotros:

– Debemos fomentar la “independencia” del perro: No debemos permitir que nos siga a todas partes, no debe estar todo el día encima de nosotros; cuando son pequeños, es útil tener un parque de cachorros para que permanezca dentro de él algunos periodos de tiempo sin que estemos delante; podemos hacer juegos de olfato en los que el perro se tenga que separar de nosotros (que vaya a buscar comida o juguetes a otra habitación)

– Hacer algo con ellos que implique trabajo en equipo (no buscar la satisfacción individual del perro, vamos a buscar relaciones sociales con él): Adiestramiento (que implique un mínimo de exigencia), agility, habilidades caninas… Algún tipo de trabajo en el que nuestro amigo tenga que implicarse socialmente (tiene que trabajar en equipo con nosotros) y le haga madurar.

– No acariciarles, ni jugar con ellos, ni “achucharles”, ni decirles: “pórtate bien ¡eh!, antes de salir de casa. Si hacemos esto generamos expectativas de relacionarnos con él que cortamos de forma brusca y haremos que se encuentre mal.

– También es importante no darle demasiada importancia a la hora de la llegada, no le saludaremos efusivamente. Al llegar a casa, dejaremos tranquilamente la chaqueta, las llaves… y después le podremos saludar.

– Podemos dejarle juguetes interactivos cuando se quede solo para evitar que el perro se aburra y además hacer que su estancia en esas horas de soledad sea divertida. Es importante retirar estos juguetes nada más llegar a casa, si los tienen todo el día ya no serán divertidos, será algo más de lo que tienen, a lo que pueden acceder cuando les apetezca y no algo que les gusta y que solo obtienen en determinadas ocasiones.

– En general, tenemos que hacer que el perro encuentre su refugio y seguridad en la casa y no en nosotros.

Es importante no confundir este trastorno con aburrimiento, si se pasa ocho horas solo en casa y no tiene nada que hacer es posible que nos ocasione algún destrozo, sobre todo cuando se trata de un ejemplar que necesita estar ocupado. Con juegos de olfato (le podemos dejar comida escondida por distintos sitios de la casa para que el perro la busque cuando nos vamos) y juguetes interactivos podemos evitar este problema.

Tampoco debemos confundirlo con el “síndrome del fin de semana”, en perros que se pasan todo el fin de semana en compañía de sus dueños y que de repente el lunes se queda solo ocho horas, es frecuente que pueda hacer algún destrozo ocasional esos primeros días de la semana sin tener ningún tipo de patología. Esto también lo podemos evitar dando un poco de “independencia” al perro: no estar todo el día con él, que esté en algún momento solo.

Y por supuesto, es necesario que el perro haga ejercicio físico y mental suficiente, ya que si no cubrimos sus necesidades ya se encargará él de cubrirlas de alguna forma.

Aún así, si nuestro perro muestra problemas de ansiedad habrá que llamar a un profesional para que nos ayude, ya que se trata de un problema serio que hay que cortar cuanto antes porque aparte de los destrozos que nuestro amigo pueda hacer, lo pasa realmente mal (llegan a generar crisis de angustia cuando se quedan solos) y el problema, si no se trata, irá empeorando.

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Hola soy Niña, una perrita muy linda, la alegría de mi casa, a la que llegué sin esperar. ¿Os cuento como llegué hasta ella?

Pues toda mi  historia comienza mucho antes que yo naciera… Mi familia humana, tenía por costumbre llevarse a casa a los perritos en venta de la tienda de animales del barrio, mi mamá humana y me hermano son alérgicos y no querían hacerse cargo de un animal por miedo a su salud, por eso se llevaban a pernoctar a los cachorros hasta que eran vendidos, los cuidaban y los alimentaba y de nuevo al empezar el día éramos devueltos a la tienda en busca de una familia que los comprara.

Niña durmiendo plácidamente

Pero llego el frío Diciembre y con él llegamos mi hermano y yo, mi mamá humana nunca pudo conocer a mi hermano, pues fue vendido tan solo llegar a la tienda. Pero ella llego tal y como acostumbraba … para ver cuántos perritos se llevaría esa noche a dormir, y se llevo la sorpresa que ese día,, solo había uno… yo. Entonces me llevo a dormir a esa casa, calentita y divertida, pues yo jugaba muchísimo con los chicos de la casa, estuve varios días, durante toda una semana en esa casa, y no llegaba nadie a la tienda interesado en mí. Bueno si… llegaban algunas personas que me querían como regalo de reyes, cosa que a mi mama humana, no le gustaba nada… A todo esto tengo que decir que soy tan simpática que mi mamá cada vez me tomó más cariño y me puso un nombre, Niña, al que yo contestaba tan pequeñita y todo que era y saludaba a todos los miembros de la familia cuando llegaban de la calle. Así, con esa estrategia me apoderé de la voluntad de todos ellos para que me dejaran en esa casa que tan feliz me hacía y tan buenos ratos de juego pasaba, me daban muy bien de comer, dormía plácidamente en un colchoncito que mamá tenía para los perritos, me cepillaban mi pelo y me lavaban el culito y todo cuando hacía mis cositas, esa ocasión no podía desperdiciarla, ¿no creéis?, así que seguí con mi estrategia y cuando mi mamá me llevaba a la tienda por la mañana me ponía a llorar cuando veía que se alejaba, y mi mamá comprendió que yo quería quedarme con ellos, así que un buen día le dijo a su amigo el de la tienda que no la llevaría más y que se quedaba conmigo para siempre.

Niña

Niña, qué guapa.

Soy una perrita super feliz, ya tengo casi cuatro años, peso 24 kilos pero me encanta jugar en el suelo con mis dos hermanos humanos a revolcarnos y lo pasamos genial. Soy una extraordinaria  compañera para mi mamá, eso me dice ella, que me adora, también quiero mucho a mi papi humano, duermo unas siestas magníficas en sus pies. Ahh, por cierto… olvidaba el tema de la alergia, creo que mi mama y mi hermano humano se han vuelto inmunes a mi pelo, jeje… porque ellos siguen siendo alérgicos. Todos los vecinos del barrio me saludan y me paran  en mis paseos diarios, y para todos tengo agrado. Mi mamá dice que se nota que soy una perra feliz, y que aun más feliz es ella…

Mamá: Adela.

Fotos de niña.

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