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Una raza al azar.

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Nuestro perro es un mamífero social, por lo que es normal que muestre cierto desagrado cuando se queda solo en casa. Si nuestro amigo no tiene problemas aceptará quedarse solo porque la casa (que es su territorio) es una referencia de seguridad. Si el perro no tiene esta seguridad cuando se queda solo, no superará el estrés de la situación y generará ansiedad.

La ansiedad por separación es un problema grave para la convivencia y para la salud del perro, ya que nuestro amigo puede destrozar muebles, perder los hábitos higiénicos, ladrar sin parar, babear dejando grandes charcos, crearse dermatitis por lamerse e incluso autolesionarse.

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La ansiedad por separación puede evitarse

Todos nuestros amigos pueden tener este tipo de problemas, aunque es cierto que hay ciertas características que los hacen más propensos como perros que han sido abandonados (es una conducta de adaptación, estos perros se vuelven más dependientes, “infantiles” y sumisos para ser mejor aceptados por el nuevo “grupo social”), perros que están continuamente con compañía humana o perros que han sido adiestrados exclusivamente en positivo.

Es muy importante saber, que si nuestro perro empieza a tener estos problemas no es una solución comprarle o adoptar otro perro para que se hagan compañía, podemos duplicar el problema y en lugar de tener un perro con ansiedad podemos tener dos perros con ansiedad.

Podemos evitar que aparezca la ansiedad provocada por la separación utilizando unas normas de convivencia que no hagan que el perro sea dependiente de nosotros:

– Debemos fomentar la “independencia” del perro: No debemos permitir que nos siga a todas partes, no debe estar todo el día encima de nosotros; cuando son pequeños, es útil tener un parque de cachorros para que permanezca dentro de él algunos periodos de tiempo sin que estemos delante; podemos hacer juegos de olfato en los que el perro se tenga que separar de nosotros (que vaya a buscar comida o juguetes a otra habitación)

– Hacer algo con ellos que implique trabajo en equipo (no buscar la satisfacción individual del perro, vamos a buscar relaciones sociales con él): Adiestramiento (que implique un mínimo de exigencia), agility, habilidades caninas… Algún tipo de trabajo en el que nuestro amigo tenga que implicarse socialmente (tiene que trabajar en equipo con nosotros) y le haga madurar.

– No acariciarles, ni jugar con ellos, ni “achucharles”, ni decirles: “pórtate bien ¡eh!, antes de salir de casa. Si hacemos esto generamos expectativas de relacionarnos con él que cortamos de forma brusca y haremos que se encuentre mal.

– También es importante no darle demasiada importancia a la hora de la llegada, no le saludaremos efusivamente. Al llegar a casa, dejaremos tranquilamente la chaqueta, las llaves… y después le podremos saludar.

– Podemos dejarle juguetes interactivos cuando se quede solo para evitar que el perro se aburra y además hacer que su estancia en esas horas de soledad sea divertida. Es importante retirar estos juguetes nada más llegar a casa, si los tienen todo el día ya no serán divertidos, será algo más de lo que tienen, a lo que pueden acceder cuando les apetezca y no algo que les gusta y que solo obtienen en determinadas ocasiones.

– En general, tenemos que hacer que el perro encuentre su refugio y seguridad en la casa y no en nosotros.

Es importante no confundir este trastorno con aburrimiento, si se pasa ocho horas solo en casa y no tiene nada que hacer es posible que nos ocasione algún destrozo, sobre todo cuando se trata de un ejemplar que necesita estar ocupado. Con juegos de olfato (le podemos dejar comida escondida por distintos sitios de la casa para que el perro la busque cuando nos vamos) y juguetes interactivos podemos evitar este problema.

Tampoco debemos confundirlo con el “síndrome del fin de semana”, en perros que se pasan todo el fin de semana en compañía de sus dueños y que de repente el lunes se queda solo ocho horas, es frecuente que pueda hacer algún destrozo ocasional esos primeros días de la semana sin tener ningún tipo de patología. Esto también lo podemos evitar dando un poco de “independencia” al perro: no estar todo el día con él, que esté en algún momento solo.

Y por supuesto, es necesario que el perro haga ejercicio físico y mental suficiente, ya que si no cubrimos sus necesidades ya se encargará él de cubrirlas de alguna forma.

Aún así, si nuestro perro muestra problemas de ansiedad habrá que llamar a un profesional para que nos ayude, ya que se trata de un problema serio que hay que cortar cuanto antes porque aparte de los destrozos que nuestro amigo pueda hacer, lo pasa realmente mal (llegan a generar crisis de angustia cuando se quedan solos) y el problema, si no se trata, irá empeorando.

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